Un dolor de espalda que aparece de golpe en una persona mayor de 60 años —al agacharse a coger la compra, tras un estornudo o incluso sin que haya pasado nada— se atribuye casi siempre a un lumbago. Pero cuando el hueso está debilitado, ese dolor brusco puede ser una fractura vertebral por osteoporosis: una vértebra que se ha aplastado por fragilidad. Es la complicación más frecuente de la osteoporosis y, a la vez, una de las que más se pasan por alto. En este artículo el Dr. Vilatela, cirujano de columna en Valencia, explica cómo reconocerla, cómo se confirma y qué opciones de tratamiento existen hoy.
Qué es una fractura vertebral por osteoporosis
La osteoporosis reduce la densidad del hueso y lo vuelve poroso. Cuando una vértebra pierde resistencia, deja de soportar cargas que antes toleraba sin problema y cede sobre sí misma: es lo que se llama fractura por fragilidad o aplastamiento vertebral.
La diferencia con una fractura traumática es justamente esa: aquí no hace falta un golpe importante. Basta un esfuerzo cotidiano, una caída desde la propia altura o un movimiento de flexión. Afecta sobre todo a la transición entre la columna dorsal y la lumbar, y es más frecuente en mujeres posmenopáusicas, en quienes han tomado corticoides largo tiempo y en quienes ya sufrieron una fractura de muñeca o cadera.
Síntomas: cómo distinguirla de un lumbago
El patrón típico es reconocible cuando se sabe qué buscar:
- Dolor de inicio brusco, intenso y bien localizado en la zona dorsal baja o lumbar alta, no difuso.
- Empeora al incorporarse, al estar de pie y al cargar peso, y alivia claramente al tumbarse.
- Dolor al toser o estornudar, porque aumenta la presión sobre la vértebra afectada.
- No suele bajar por la pierna: a diferencia de la ciática por hernia discal, el dolor se queda en la espalda.
- Pérdida de altura o espalda cada vez más encorvada (cifosis) cuando se acumulan varios aplastamientos a lo largo de los años.
Un lumbago mecánico común tiende a ser más difuso, mejora en días con movimiento y no se acompaña de pérdida de estatura. Si quiere contrastar los distintos orígenes del dolor de espalda, puede consultar el artículo sobre dolor lumbar: causas y tratamiento.
Cuándo consultar sin esperar
Hay situaciones que no admiten demora y obligan a una valoración urgente: dolor de espalda brusco acompañado de pérdida de fuerza en las piernas, adormecimiento en la zona genital o del periné, alteración del control de esfínteres, fiebre, pérdida de peso inexplicada o antecedentes de cáncer. En esos casos hay que descartar causas distintas de la osteoporosis.
Si un familiar mayor lleva semanas con un dolor de espalda que apareció de golpe y no termina de ceder, merece la pena descartar un aplastamiento vertebral. El Dr. Vilatela valora el caso y revisa las pruebas de imagen en consulta privada en Valencia. Solicite aquí su valoración.
Cómo se diagnostica
El diagnóstico se apoya en tres pruebas que responden a preguntas distintas:
- Radiografía: muestra si hay una vértebra aplastada y cuánta altura ha perdido.
- Resonancia magnética: es la prueba clave, porque distingue una fractura reciente —con edema óseo, todavía en fase de consolidación y potencialmente tratable con refuerzo— de una antigua ya consolidada, que no se beneficia del mismo tratamiento. También ayuda a descartar otras causas de aplastamiento, como una lesión tumoral o una infección.
- Densitometría ósea: cuantifica la osteoporosis de base. No trata la fractura actual, pero orienta el tratamiento que evitará la siguiente.
Tratamiento de la fractura vertebral osteoporótica
1. Tratamiento conservador: la primera línea
La mayoría de las fracturas por fragilidad consolidan solas en un plazo de seis a doce semanas. El tratamiento inicial combina analgesia eficaz, un corsé o faja de apoyo durante un tiempo limitado y una vuelta progresiva a la actividad.
Un matiz importante: el reposo prolongado en cama es contraproducente. Cada semana de inmovilidad acelera la pérdida de masa ósea y muscular, precisamente lo contrario de lo que necesita este paciente. El objetivo es controlar el dolor lo suficiente para que pueda levantarse y caminar cuanto antes.
2. Refuerzo vertebral percutáneo: vertebroplastia y cifoplastia
Cuando el dolor es incapacitante y no cede tras dos a cuatro semanas de tratamiento correcto, o cuando la vértebra sigue colapsándose, se plantea el refuerzo vertebral percutáneo. Consiste en estabilizar la vértebra inyectando cemento óseo a través de una cánula muy fina, guiado por imagen y con incisiones milimétricas. En la cifoplastia se crea antes una cavidad con un balón, buscando además recuperar parte de la altura perdida.
Suele realizarse en régimen ambulatorio o con una noche de ingreso, y el alivio del dolor acostumbra a llegar rápido. No sustituye al tratamiento de la osteoporosis ni está indicado en cualquier aplastamiento: tiene sentido sobre todo en fracturas recientes con edema en la resonancia. Puede leer con detalle los criterios y el procedimiento en la página sobre fractura vertebral osteoporótica en Valencia.
3. Tratar la osteoporosis: la parte que más se olvida
Tratar la vértebra sin tratar el hueso deja el problema a medias: una fractura por fragilidad multiplica el riesgo de sufrir la siguiente. El abordaje médico de la osteoporosis —tratamiento farmacológico indicado por su médico o reumatólogo, corrección del déficit de vitamina D, ejercicio de carga adaptado y prevención de caídas en casa— es tan importante como resolver la fractura actual.
Cuándo interviene la cirugía convencional
Solo en una minoría de casos: fracturas inestables, con compresión de estructuras nerviosas o con deformidad progresiva importante. Ahí puede ser necesaria una estabilización más amplia, planificada de forma individual. Si le han propuesto una intervención de este tipo y quiere contrastar la indicación antes de decidir, tiene todo el sentido pedir una segunda opinión de columna.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tarda en curarse una fractura vertebral por osteoporosis?
Lo habitual es que una fractura por fragilidad consolide en un plazo de seis a doce semanas con tratamiento conservador, aunque el dolor suele ir bajando de intensidad antes. La evolución depende de la vértebra afectada, del grado de aplastamiento y del estado óseo previo. Si pasadas dos o cuatro semanas el dolor sigue siendo incapacitante, conviene reevaluar el caso: puede estar indicado un refuerzo vertebral percutáneo.
¿Se puede caminar con una vértebra aplastada?
En general sí, y de hecho es deseable. Salvo indicación médica expresa en contra, la recomendación es mantener la actividad dentro de lo que el dolor permita, con apoyo analgésico y corsé si se ha indicado. El reposo absoluto en cama de forma prolongada acelera la pérdida de hueso y de masa muscular, y empeora el pronóstico a medio plazo. Lo que debe evitarse son las cargas pesadas y los movimientos bruscos de flexión.
¿Trabaja el Dr. Vilatela con seguros como Asisa o Adeslas?
No. La consulta del Dr. Vilatela es privada y no trabaja con Asisa, Adeslas ni otras mutuas. Eso permite dedicar a cada paciente el tiempo necesario para explorarlo, revisar sus pruebas de imagen con detenimiento y explicarle todas sus opciones sin prisas.
Consulta privada del Dr. Antonio Vilatela (Valencia). Valoración de la fractura vertebral por fragilidad con exploración completa, lectura de su radiografía y su resonancia y un plan individualizado que contempla, cuando está indicado, el refuerzo vertebral percutáneo. Pedir cita privada por WhatsApp.
Este artículo es informativo y no sustituye a una consulta médica. Cada caso debe valorarse individualmente.




